domingo, 05 de agosto de 2007
Imagen


Sin victoria pero con sensaciones positivas se marchó el Zaragoza de Teruel. El Villarreal no era hueso blando y más si se viene de una semana de doble sesión de trabajo. El cansancio pesó, pero el equipo respondió con empuje y movilidad. Los nuevos fichajes van cada día a más y los jóvenes valores le echan ganas y mucho valor. Notas positivas de un equipo en crecimiento.

Aun con todo, el Zaragoza amaneció apático y desganado. Al equipo le costó coger el compás del duelo. Cuando lo hizo, el Villarreal ya mandaba en el marcador. Un error defensivo –hubo varios en ese reino del descontrol– permitió a Guille Franco batir a Miguel.

El paso de los minutos permitió al Zaragoza meterse en el papel y comenzar a mostrar ciertos detalles en el juego. Así le pudo robar al fin el de protagonista a Pires y Capdevila, que hicieron casi lo que quisieron por la banda de ataque izquierda, zona en la que nació el gol rival. La cosa se igualó cuando el equipo desplegó una pequeña hoja con las notas de Víctor. Pequeña porque no se pudo ver gran cosa en ese primer acto. Apenas que al equipo le gusta tocar y tocar con un doble pivote pausado. Y buscar las bandas con exactitud. Y con paciencia el gol. De esta manera encontró claras ocasiones de D’Alessandro (dos que detuvo Viera) y los ‘Sergios’, que no se convirtieron por poco.

Mejoró entonces el equipo, aunque no se mostró netamente superior a un Villarreal ordenado y bien plantado. La segunda mitad ya fue una historia completamente diferente. Y lo fue porque nada más empezar Generelo enganchó una volea que se coló por la escuadra para empatar y porque el Zaragoza creció y porque con la salida de Matuzalem y Oliveira el esquema del equipo, y por ende todo, cambió.

Víctor alineó un 4-2-3-1, una de sus apuestas para este curso, y el equipo mejoró notablemente. Le sienta bien este esquema al Real Zaragoza, que gana en mordiente y peligrosidad. El Villarreal lo notó y se vio superado entonces. Comenzó una lucha entre iguales, con ocasiones para ambos y más peligro blanquillo. Y es que con el 4-2-3-1, Óscar gana en profundidad y ‘Matu’ y Gabi manejan a la perfección al equipo por bandas. A Oliveira le faltó el gol después de mucho intentarlo e incluso el joven Esaú tuvo su ocasión para marcar y se le esfumó. Del Villarreal, apenas una falta de Senna al larguero.

El balón era del Zaragoza, que dejó claro que va a ser difícil arrebatarle a lo largo de la temporada tan preciado objeto. Así se llegó a un final en el que los focos de Pinilla se cansaron de ver fútbol y todo acabó. Un apagón en el minuto 83 fue el único cortocircuito de un gran Zaragoza que sólo perdió en los penaltis. Ganó en todo lo demás.
Publicado por Desconocido @ 0:54  | Real Zaragoza
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios