El CAI Balonmano Aragón no estuvo nada fino a una semana del comienzo de la Liga Asobal. Las ganas de agradar rápidamente a una afición que los veía en casa por primera vez después de la pasada temporada, un rival de altos vuelos como es el Ademar León, unos colegiados poco acertados en muchas ocasiones, y sobre todo la falta de ritmo y los múltiples errores cometidos a lo largo del encuentro por el CAI Aragón, fueron un cóctel fatídico que dio como resultado un 29-33 y el Trofeo Ciudad de Zaragoza para el equipo visitante.
El CAI Aragón jugó sin el portero Beno Lapajne, lesionado, y sin el nuevo extremo izquierdo Felipe Borges, aquejado por un virus.
Pablo Hernández se lució durante todo el partido con un total de diecisiete paradas y de su pericia tuvo que hacer gala desde el principio. El Ademar dominó en la cancha y el CAI tuvo que ir a remolque durante toda la primera parte. A partir del minuto 11, la superioridad del equipo leonés fue más evidente y el técnico del CAI Aragón Veroljub Kosovac probó múltiples combinaciones: defensa 5-1, el central Víctor Álvarez de extremo... pero el Ademar aventajaba siempre en dos o tres tantos al anfitrión hasta irse con un 14-17 al descanso.
En la segunda parte la brecha se abría cada vez más y la defensa aragonesa también. Sarmiento, Krivohslykov y Urdiales veían claro el pasillo hasta la portería de Pablo. El CAI tuvo algunos minutos de lucidez y Sorrentino, Cartón y Arrhenius acortaron distancias, pero fue en vano. Por si fuera poco, Pablo se lesionó y tuvo que entrar el joven Alberto Urkola que lo hizo muy dignamente. Al CAI le queda una semana para afinar su maquinaria, y nadie duda de que sabrá hacerlo.