domingo, 16 de septiembre de 2007
Imagen


El Zaragoza dejó impresa su clase en un duelo bronco que no ganó por falta de acierto arriba.

El resultado de San Mamés no miente, pero tampoco se ajusta a la realidad de los hechos, a los méritos que hizo el Real Zaragoza para llevarse los tres puntos de La Catedral frente a un rival honrado, bronco e impotente ante una propuesta futbolística de gran clase que sigue en proceso de ajustes puntuales. El conjunto aragonés, como se esperaba sobre todo tras la reimplantación del rombo como incontestable libro de estilo a seguir en el futuro, dejó sobre la hierba del estadio bilbaíno el sello de un equipo poderoso, capacitado para reponerse de una terrible pájara inicial con un juego de exquisita combinación, de toque y llegada. No ganó por dos cuestiones: Ayala no está nada bien y anoche, aunque Diego recuperó el olfato, no acertó a embocar en la portería de Iraizoz al menos tres claras ocasiones de una delantera con los mejores colmillos del campeonato.

El Athletic vivió de la agitación y espectacular verticalidad de Susaeta, autor del gol inaugural tras una falta directa, y de su loable empeño en buscar la victoria pese a sus múltiples limitaciones con la pelota. Con esa escasa inversión rozó el triunfo en el ocaso del partido en un disparo a placer de Etxeberria que César se dio el gusto de desviar con una de esas paradas que envían a los guardametas directamente a la leyenda. De conseguir el gol el punta vasco, el marcador hubiera sido una farsa porque el Real Zaragoza, recuperado del mazazo inicial, manejó los tiempos y los espacios con una abrumadora superioridad técnica.durante la mayor parte del encuentro.

Ayala está escandalosamente fuera de tono, y en sus errores halló el Athletic oxígeno para creer. Un fallo suyo indujo a la falta que transformó Susaeta por encima de la barrera y la defensa se descompuso hasta que emergió la figura de Luccin, que se puso a ordenar las piezas de ajedrez y a moverlas con sutil inteligencia. Le acompañaron en el tablero Pablo Aimar y un poco a la derecha Gabi, excepcional peón de quien partió el tanto del empate con una asistencia magistral. En el momento en el que rombo se encendió y el fútbol se hizo fino, el Athletic buscó las piernas de los zaragocistas con brutal insistencia y luego se puso a fingir muertes súbitas cuando eran entrados en falta para ganarse las simpatías de Mejuto González, para quien, por cierto, pasaron ya los mejores tiempos.


A COCES El colegiado permitió varias coces sobre Oliveira y Diego Milito --también hubo codos sueltos-- y consistió demasiado a los bilbaínos. En el peor momento, al cuarto de hora, se confirmó el subidón zaragocista con el pase de Gabi a El Príncipe que se tradujo en el equilibrio. Aimar, que se dio una soberana paliza porque es feliz en el puesto donde fue feliz, se puso entonces a revolotear como un colibrí entre líneas y a repartir regalos. A uno de ellos llegó Diego con todas las de ganar pero golpeó al vacío. San Mamés, que no calla un segundo para animar al Athletic, empezó a sospechar lo peor.

César estuvo fenomenal y en el otro área Iraizoz quiso también acumular elogios. En la segunda parte se acentuaron las diferencias entre ambos equipos porque Oliveira y Diego volvieron a exhibir sus dentanduras de tiburones y porque Aimar seguía con su recital particular sin que Orbaiz ni Javi Martínez acertaran a descubrir cuáles son los trucos del Cai. Oliveira pudo sentenciar con un zurdazo forzado y poco después Aimar conectó con Diego con un detalle de alta escuela que dejó solo al ariete camino de la gloria que le negó Iraizoz. La victoria se ofrecía al Zaragoza de nuevo en las botas de El Príncipe, quien no aprovechó una genialidad de Oliveira.

Cada vez que el Real Zaragoza tomaba el balón, el Athletic entraba en estado de schock, magnetizado por la elegancia de un equipo superior, dotado para evitar la confrontación bélica con sutileza pero sin renunciar al combate bajo la dirección de Luccin. El empate dejó un poso de premio insuficiente para un conjunto que tiene toque, don y espíritu de posible campeón si eleva su nivel defensivo, por donde aún cojea de forma acentuada.
Publicado por MartinHernandez @ 11:59  | Real Zaragoza
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios