Trabajada victoria ante Osasuna en un partido en el que los de Víctor Fernández evidenciaron una leve mejoría. Matuzalem, en una gran jugada personal, y Diego Milito, de penalti, anotaron los goles del Zaragoza, que se acerca a puestos europeos.
La Romareda respiró tranquila y por fin vio ganar a su equipo en competición oficial. Después de tres jornadas decepcionantes y la pobre imagen ofrecida en Salónica, la victoria era una obligación para el Zaragoza, ya que una derrota en casa ante los navarros habría dejado al conjunto en una situación muy precaria a la hora de afrontar los próximos compromisos ligueros frente a Barcelona y Sevilla, ambos de enorme exigencia.
Los jugadores del Zaragoza, que antes de iniciar el encuentro saltaron al campo con una camiseta en la que se leía "¡Ánimo Gene!", en alusión al lesionado Generelo, salieron mentalizados. Víctor Fernández, consciente de la gravedad de un nuevo tropiezo, apostó una vez más por el rombo, en el que entró Aimar, ubicado en su posición natural por detrás del dúo conformado por Oliveira y Diego Milito. Ya en el minuto 2 el combinado maño dio el primer susto a Osasuna, pues Aimar mandó el balón por encima del larguero tras recibir el balón en un saque de banda de Juanfran.
Los primeros minutos eran de tanteo, pero pronto los de Ziganda impusieron el juego físico que les caracteriza y su presión ahogaba al Zaragoza, que no se encontraba cómodo. De hecho, fue Osasuna quien dispuso de las oportunidades más claras, sobre todo en un remate de Miguel Flaño que atrapó no sin dificultad César Sánchez.
Osasuna se acercaba con relativa facilidad a la meta aragonesa para desesperación de la grada pero, cuando peor estaban las cosas para los locales, ahí apareció Matuzalem, que a pase de Aimar realizó un recorte al borde del área que culminó con el balón dentro de la red (minuto 18). Acto seguido, los de Víctor Fernández pudieron ampliar su ventaja en un remate de Ayala en un saque de esquina y en un rechace de Ricardo que Diogo no acertó a rematar.
Sin embargo, estas jugadas de ataque zaragocista dieron paso al gol del empate, obra de Juanfran, quien aprovechó un despeje de Ayala para lanzar una fuerte volea (minuto 35). Era el primer gol de Osasuna en la presente Liga. Con las tablas en el marcador, ambos conjuntos bajaron el ritmo de juego, aunque lograron sin éxito romper la igualdad reinante.
Penalti decisivo
La reanudación empezó al igual que terminó la primera parte, esto es, con un fútbol poco vistoso y sin que ninguno de los dos equipos dominara. En ese contexto, Aimar, uno de los mejores del Zaragoza, desperezó a la grada con un remate de cabeza tras un centro de Diogo. El conjunto maño buscaba el gol con más insistencia que Osasuna, como demostró un tiro de Diego Milito que se elevó por encima de la portería de Ricardo.
Víctor Fernández cambió a Gabi por D´Alessandro en un intento de desnivelar el encuentro por las bandas. El Zaragoza tomaba el control, aunque no parecía suficiente para superar a un correoso rival, que por los menos quería regresar a Pamplona con un punto. No obstante, entonces llegó la jugada crucial del choque: el penalti del checo Plasil sobre Diego Milito, pena máxima ejecutada con éxito por el propio ariete argentino (minuto 70). El segundo tanto dio alas al Zaragoza, que buscó ampliar su renta a la vez que procuraba no arriesgar demasiado, dinámica con la que acabaría el encuentro sin que Osasuna pudiera conseguir la igualada. Al final, el Zaragoza logró un trabajado triunfo que debe ser una fuerte inyección de moral para el equipo y su hasta ahora desencantada afición y el primer paso en la plena recuperación de los de Víctor Fernández.