El equipo zaragozano estuvo a un gran nivel en todas sus líneas y derrotó a un equipo riojano del que se esperaba mucha más resistencia.
La ‘Máquina Naranja’ arrancó ayer definitivamente. Ya se veía venir tras la victoria ante el todopoderoso FC Barcelona. Pero ayer se confirmó ante el Naturhouse Logroño. El CAI BM Aragón se merendó, literalmente, al conjunto riojano, al que derrotó por un contundente marcador de 38-24. Sin paliativos, como un rodillo. Sin dar cuartel a un rival herido. El Logroño sólo tuvo opciones en el primer minuto. Un gol del chileno Oneto desde el pivote le dio su única ventaja en el partido. A partir de ese instante el encuentro fue un monólogo del equipo naranja.
Tras el gol riojano llegó un parcial de 7-0 a favor del bloque de Kosovac. El técnico del CAI apostó por un sexteto ofensivo formado por Ortega, Doder, Borges, Cartón, Krivokapic y Arrehnius y la jugada le salió redonda. Ya se sabe que si algo funciona no hay que tocarlo y ‘Kos’ mantuvo a estos seis jugadores en pista hasta el minuto 22. Cerca del descanso el CAI ya doblaba al Logroño en el marcador (14-7). La defensa naranja funcionaba, Pablo lo paraba casi todo y el contraataque era casi perfecto.
Los riojanos sacaron un poco de casta y Julio Fis consiguió que su equipo llegará con vida al descanso (18-13). El Logroño estaba a cinco, pero no daba la sensación de poder inquietar a los aragoneses en la segunda mitad. Y así fue. Beno Lapajne tomó el relevo de Pablo en la portería local. Si el zaragozano estuvo fino, el esloveno no le fue a la zaga. Con la meta bien cubierta y el ataque funcionando, el partido se rompió sin remisión (26-16 pasado el minuto diez del segundo período).
El CAI Aragón no bajó los brazos en ningún momento, a pesar de tener el partido resuelto. Los naranjas estaban disfrutando sobre el parqué y querían más y más. Un gol de Amadeo Sorli colocó el 32-19 en el luminoso. El Naturhouse sólo quería que acabará el partido y marcharse cuanto antes a Logroño. Hay días en los que es mejor no levantarse, pensaron los jugadores que entrena Jesús Javier González.
Al final se llegó con un marcador de 38-24. Una paliza y la confirmación de que, como decía Especialistas: ‘La máquina se mueve’.
Ahora lo que hay que desear es que este fin de semana el conjunto zaragozano no baje su ritmo y vuelva de Pontevedra con otra victoria en el zurrón. Contra el Teucro será otra historia ya que ganar en tierras gallegas nunca es fácil. Será un partido trampa, pero el de ayer ante el Logroño también. Y no fue para tanto. Ni mucho menos.