lunes, 29 de octubre de 2007
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El siguiente artículo es de Javier Lafuente (Diario Equipo):

La Romareda descubre una joya.

Que Óscar no sea todavía una de las estrellas del Real Zaragoza y, por extensión, de la Liga es un enigma más sorprendente (seamos exagerados) que el código Da Vinci. Acaso ha influido, a lo largo de estas temporadas, que necesita un ambiente de gran confianza a su alrededor, algo que, ciertamente, no ha tenido o no ha sabido encontrar. El zaragocista explotó ayer algunas de esas virtudes por las que un día fue señalado como una de las más firmes promesas españolas y dio una lección de cómo dirigir un partido, aunque sea desde una banda.

El Real Zaragoza volvió a cerrar de vez sus heridas con un partidazo que tiene varias lecturas. La primera, ya está dicho, es que Óscar es un pedazo de jugador. No se trata ahora de abrir debates sobre Aimar-Óscar, porque ese no es el caso: ambos son un placer para la vista cuando están bien. La segunda lectura es que la defensa, con errores incluidos, ha crecido una barbaridad desde sus preocupantes inicios, esté Pavón o Sergio Fernández. Comprobamos con satisfación que Ayala está encajando ya plenamente en la imagen que se esperaba de él.
Publicado por MartinHernandez @ 10:32  | Oscar González
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