El equipo aragonés luchó para doblegar a un Gold Kozina fuerte que ahora le espera en casa el sábado.
Una ligera sensación agridulce quedó ayer en el pabellón Príncipe Felipe tras el partido de ida de dieciseisavos de final de la Copa EHF entre el CAI Balonmano Aragón y el Gold Kozina. Dulce por la victoria y agrio porque seis goles de ventaja (34-28) no parecen suficientes para viajar con cierta tranquilidad hasta Eslovenia el próximo sábado, teniendo en cuenta cómo se las gastó aquí ayer el exequipo de Beno Lapajne.
La seguridad bajo los palos de Mustafa Torlo, el acierto frente a la portería naranja del lateral izquierdo Markicevic, la defensa eslovena de 3-2-1 y los múltiples errores cometidos en ataque del equipo aragonés, unidos a tres fallos en los tiros de penalti del CAI Aragón impidieron que el actual subcampeón de la Copa EHF celebrara por todo lo alto una renta que con otro equipo sí hubiera hecho.
No obstante es muy positivo acabar esta ‘primera parte’ (la ida) del partido marcando ciertas distancias porque el CAI siempre comenzará la ‘segunda parte’ (la vuelta) el próximo sábado en Eslovenia desde la casilla número seis del tablero y no desde la casilla de salida como hará el Gold Kozina aunque juegue en su campo. El equipo esloveno, el primer rival del conjunto aragonés en competición europea esta temporada, fue tan fiero como lo pintaron. Desde el primer instante salió como un vendaval sobre la pista dipuesto a arrasar con una atípica defensa abierta, 3-2-1, a la que el CAI no está acostumbrado en absoluto.
Sorrentino se adelantó en el marcador pero el veloz contraataque esloveno anuló la prematura ventaja del CAI. Zaky erró en el primer penalti de los tres que fallaría el CAI en el encuentro (los otros dos fueron de Krivokapic) y el pivote esloveno Martinc se empleaba a fondo.
La defensa del CAI no estuvo del todo acertada en esta primera mitad, en parte porque el Kozina empleaba su misma arma mortífera: la rapidez en el contraataque. No obstante el CAI logró una ventaja de cuatro goles que perdió pronto. Kos pidió tiempo muerto, recompuso las líneas y la maquina reaccionó, 17-14 al descanso.
El paréntesis sentó bien al CAI Aragón. La defensa estuvo más certera, al igual que Lapajne. El equipo logró con el primer gol de Markovski con el CAI en Europa una ventaja de siete goles, la máxima en el encuentro. Corría la mitad del segundo tiempo. El público, unos 4.000 en las gradas, comenzó a reaccionar. Borges, el mejor del encuentro, Doder y Stankovic mantenían la ventaja e incluso llegaron a los 8 goles de diferencia pasado el minuto 24. Era el momento de pisar el freno, pero a veces la ambición rompe el saco y el CAI con buena intención aspiró a más. El Kozina estaba muy vivo y acortó distancias.
El CAI sólo debe ahora entrenar la paciencia y afinar un pelín más.