Otra victoria silbando. El equipo aragonés se divirtió ayer con el Granollers y avitualló moral para viajar a Kozina.
Camino del decisivo encuentro de la Copa EHF ante el Gold Club Kozina, el CAI Aragón sumó anoché dos puntos y avitualló una cantidad muy superior de moral, de confianza. Se exhibió ante el Granollers, conjunto al que goleó sin forzar la máquina. Esta noche, el club aragonés ha dormido como inquilino de la tercera posición de la Liga Asobal. Si repite la actuación de ayer, le sobran motivos para soñar también con la EHF.
El trayecto hacia la victoria apenas ofreció dificultades orográficas. Muy pronto lo allanaron la velocidad de Felipe Borges en el extremo y la pegada descomunal de Carlos Prendes en el pivote. Borges transformaba todo lo que le llegaba a la esquina y al contragolpe. También se atrevió con los penaltis. Prendes finalizaba en gol o en penalti todas las circulaciones. En el minuto 12, con 7-3 en el marcador, Manolo Montoya intentó detener la hemorragia con un tiempo muerto. Por unos instantes, movieron con más pausa los vallesanos, que encontraron en Raigal y Cutura sus fuentes de anotación. Fluía algo de juego, pero los goles no llegaban porque Prendes y Vatne se dejaban la vida en cada pelota que pasaba por el centro. Las pocas que lograba filtrar el veterano central Pérez Canca todavía tenían que pasar la criba de Lapajne, espléndido en el primer acto con 12 paradas. El CAI Aragón había sentenciado el choque mucho antes del descanso. Y eso que Kosovac reservaba armamento en el banquillo: Doder y Arrhenius apenas habían jugado unos minutos, y Ortega no sudó hasta la reanudación. Zaky se había quedado en la grada.
El histórico Granollers se sabía derrotado. Hubo baño de juego del CAI Aragón. Pero también baño de dignidad. Sin ningún punto que llevarse a la boca, al menos se lavaron la cara en la segunda mitad. Medida de higiene deportiva y de hombría. La imagen que se reflejó el espejito no ofeció demasiada belleza. Estar a la altura del equipo aragonés cada día está al alcance de menos equipos en la Liga Asobal. Por eso es loable la intentona catalana, que se desvaneció en los robustos brazos de Robert Arrhenius, argumento primero de un CAI Aragón que llega pletórico a su cita cumbre ante el Gold Kozina.