domingo, 16 de diciembre de 2007
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El Octavio Pilotes Posada consigue un punto importante en su lucha por eludir el descenso de categoria al empatar a 31 goles ante el CAI Balonmano Aragón.

Ya lo auguró Dalibor Doder: “Si jugamos como lo hicimos en Antequera, perderemos contra el Pilotes”. El central sueco del CAI Balonmano Aragón tenía razón el viernes, y aunque el equipo naranja no perdió ayer, sí que empató 31-31 frente al Pilotes Posada y ante toda una afición que desconocía a ese equipo que comenzó a desvariar hace quince días ante el Ademar, continuó en la misma tónica el miércoles en Antequera y confirmó ayer que no atraviesa su mejor momento.

El Pilotes se fue cantando, literalmente, por los pasillos del Príncipe Felipe tras el partido. Es el rey de los empates, con el de ayer cinco en la primera vuelta, y ayer pudo dar un disgusto más serio todavía a un CAI Aragón falto de ideas, individualista y sin fluidez en el ataque. Como dijo valientemente Pablo Hernández al final: “No hacemos juego de equipo, cada uno hacemos la guerra por nuestra cuenta –yo el primero–, y cada uno parece estar en su mundo”. Serio problema, que habrá que hablar y resolver.

El técnico del CAI Aragón, Veroljub Kosovac, arriesgó en el último partido de la primera vuelta de la Liga y dejó sin convocar a Amadeo Sorli y a Markovski, dejando como únicos extremos del equipo a Borges por la izquierda y al recuperado Toño Cartón por la derecha. El Pilotes tomó la delantera en el marcador y hasta llegó a irse de dos goles en el minuto cinco de partido. Zaky frenó la furia gallega y Cartón subió al marcador el gol que ponía por delante al CAI Aragón en el minuto 7. Nunca más el equipo naranja estaría por detrás del visitante, pero tampoco a más de tres goles de ventaja.

El CAI, a pesar de su falta de ideas claras en ataque, consiguió imponerse en el marcador hasta el minuto 20 de la primera parte, pero no lograba romper el partido. Pablo, bajo los palos, detuvo ocho balones en este periodo, pero el ataque volvió a atascarse hasta el punto de que el CAI estuvo seis minutos sin acertar en la portería gallega. Desperdició su renta y la igualdad fue la tónica dominante en el terreno de juego. 14-13 al descanso.

En la segunda parte, Krivokapic lograba anular el acierto sin escrúpulos del extremo Cupic, que campaba a sus anchas. Hasta el minuto 18 el CAI mantenía su ventaja de 2-3 goles, pero los diez últimos minutos fueron inciertos para el CAI que terminó conformándose con un empate a 31, y menos mal.

Dos derrotas y un empate consecutivos no deben hacer saltar las alarmas por sí mismas, pero es incomprensible que en quince días este CAI no se parezca en nada al de octubre o noviembre. Menos mal que jugadores y cuerpo técnico lo reconocen y por algo se empieza. Ahora, es tiempo de Navidad, es tiempo de reflexión.
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