lunes, 21 de enero de 2008
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Garitano logra la victoria en su presentación en Liga amparado en la tremenda calidad de sus tres delanteros, en la apuesta por la contra y en cierta mejoría defensiva.

Oliveira, Diego Milito y Sergio García forman una de las mejores delanteras de Europa. La sentencia no es caprichosa ni responde a un discurso ventajista. No es una aseveración oportunista porque, entre otras cosas, no es nueva. La dijo Bandrés el día de la presentación de Oliveira y lo corroboró Pardeza en lo que podía atribuirse a un lógico ensalzamiento de lo propio. Pero lo sostuvo también Oliveira y es ahí cuando la afirmación aumenta su validez por pertenecer a uno de los miembros apelados. El ‘trío calavera’ es mortal, un lujo para el Real Zaragoza, una bendición del cielo. Ayer volvieron a liderar a su equipo, volvieron a brillar, volvieron a marcar diferencias y volvieron a ser lo mejor del equipo, como siempre. Pero ayer se ganó y nada ni nadie ensombreció la excelencia de un tridente espectacular al que la fragilidad en otras zonas del campo le incluía en la depresión colectiva.

Por fin ganó el Zaragoza después de casi tres meses de ayuno. Aleluya. Hay vida en un equipo que afrontaba el partido ante el Murcia como el más importante desde hace mucho tiempo. “Chicos, nos jugamos la vida” había transmitido Garitano a la plantilla horas antes del duelo. Así era. La victoria traería aire, pero la derrota hubiese convertido la atmósfera en irrespirable, hundiendo al Zaragoza en el pozo y con los mismos puntos que los que ocupan posiciones de descenso. Se ganó corriendo, haciendo del contragolpe un arma mortal y renunciando en cierta medida al balón. No está mal pensado si se atiende a la endiablada rapidez de Oliveira, el descaro de García y los extraordinarios desmarques de Diego, y se reconoce la ausencia de un creador nato. Por eso, Ander obligó a juntar líneas, acentuar la presión, apostar por la rápida recuperación del balón y la veloz llegada arriba. Como si de un partido fuera de casa se tratase, el Zaragoza sacrificó el fútbol en la primera parte como condición necesaria para desgastar al rival y esperar su oportunidad.

Así, el Murcia fue el primer sorprendido. Los de Alcaraz comenzaron dominando y Goitom y De Coz provocaron los primeros sustos a La Romareda, que no veía síntomas de mejora en los suyos. Sin fútbol y apenas sin ocasiones, el Zaragoza no carburaba y las imprecisiones en la entrega abortaban cualquier búsqueda de la contra. Pero Sergio García se empeñó en perseguir una de ellas aparentemente inofensiva, aunque su pase a Oliveira se iba directo a las piernas de De Coz ante el lamento general. Pero el defensa pimentonero se hizo un lío y dejó al brasileño solo ante Notario, que sucumbió ante el obús del zaragocista.

El tanto tampoco suponía excesiva novedad. Es tan normal que el Zaragoza se adelante como que el rival le empate, así que había que volver a confiar en que, ayer, por fin, fuera el día en que todo iba a cambiar. Y cambió hasta la suerte, que ya había dado muestras de complicidad en el tanto zaragocista. Lo hizo también en la jugada que culminaba la primera parte y que se saldó con un remate de Baiano que sacó Óscar bajo palos. El descanso invitaba a soñar. No había fútbol, pero el fin justificaba los medios.

El cabezazo al larguero de Ayala, otro de Sergio que sacó bajo palos Movilla y una contra de Diego que se estrelló en Notario confirmaron que, efectivamente, algo había cambiado. El Zaragoza hacía daño a balón parado –cosa rara– y no pasaba apuros en defensa –cosa inaudita–. Zapater era un gigante en la recuperación e iniciaba peligrosas contras que Oliveira no culminó en un par de ocasiones, pero sí lo hizo Diego, tras gran pase del ejeano y repitió poco después tras otro gran servicio de Sergio García.

El trabajo ya estaba hecho y Garitano sentó a dos componentes de ese tridente mágico que siempre marca. El 3-0 sentenciaba la contienda y finiquitaba la opción de llevarse el disgusto de siempre en un puñado de minutos fatídicos. Esta vez, el tanto del rival llegó en el descuento, sin tiempo para temblar. Y el zaragocismo se marchó a casa con otra cara. Por fin una victoria. El Zaragoza respira amparado en un nuevo estilo. Algo ha cambiado. El ‘trío calavera’, sin embargo, sigue igual.
Publicado por MartinHernandez @ 10:01  | Real Zaragoza
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