
El CAI Aragón tiene una bestia negra en la Asobal y responde al nombre de Ciudad Real. El conjunto zaragozano todavía no sabe lo que es ganar a los manchegos, mientras que el resto de los grandes de la Asobal han mordido el polvo en alguna ocasión ante la ‘máquina naranja’. No es casualidad que el CAI no sepa lo que es ganar a uno de los mejores equipos del mundo. Ayer el conjunto manchego ganó en Zaragoza 25-32. Demosle tiempo al tiempo.
El CAI Aragón empezó el choque de ayer muy centrado y sabiendo a lo que jugaba. Los primeros 20 minutos fueron muy igualados; un más que interesante intercambio de golpes. El partido estaba igualado hasta que entró en pista el pivote Rolando Uríos, que regresó a las pistas tras largos meses de parón.
Con su entrada el Ciudad Real empezó a abrir brecha en el marcador. Cada vez que recibía la bola, Uríos o anotaba o sacaba un lanzamiento de siete metros. El conjunto de Talant Dujshebaev rompió el choque, ayudado por un trabajo sibilino de la pareja arbitral, con un parcial de 0-6. Uríos continuó con su exhibición y el CAI llegó al descanso con una renta en contra de siete goles (11-18).
Tras el descanso, el CAI apeló a la heroica para darle la vuelta al encuentro. Los de Veroljub Kosovac apretaron en defensa, Pablo Hernández se creció bajo palos y los zaragozanos empezaron a remontar. A falta de diez minutos para la conclusión el CAI Aragón consiguió ponerse a solo cinco goles del líder (22-27).
Dujshebaev sintió miedo en el cuerpo, se juega la Liga en cada partido, y volvió a poner en pista a Uríos y el partido se terminó sin remisión (25-32).
El CAI Aragón luchó pero quedó patente que los manchegos están todavía muy lejos. Además, el partido se saldó con las lesiones de Stankovic (dolido en un tobillo) y Krivokapic (con problemas en un dedo). Hoy se conocerá el alcance de sus dolencias.
El CAI Aragón tiene una bestia negra en la Asobal y responde al nombre de Ciudad Real. El conjunto zaragozano todavía no sabe lo que es ganar a los manchegos, mientras que el resto de los grandes de la Asobal han mordido el polvo en alguna ocasión ante la ‘máquina naranja’. No es casualidad que el CAI no sepa lo que es ganar a uno de los mejores equipos del mundo. Ayer el conjunto manchego ganó en Zaragoza 25-32. Demosle tiempo al tiempo.
El CAI Aragón empezó el choque de ayer muy centrado y sabiendo a lo que jugaba. Los primeros 20 minutos fueron muy igualados; un más que interesante intercambio de golpes. El partido estaba igualado hasta que entró en pista el pivote Rolando Uríos, que regresó a las pistas tras largos meses de parón.
Con su entrada el Ciudad Real empezó a abrir brecha en el marcador. Cada vez que recibía la bola, Uríos o anotaba o sacaba un lanzamiento de siete metros. El conjunto de Talant Dujshebaev rompió el choque, ayudado por un trabajo sibilino de la pareja arbitral, con un parcial de 0-6. Uríos continuó con su exhibición y el CAI llegó al descanso con una renta en contra de siete goles (11-18).
Tras el descanso, el CAI apeló a la heroica para darle la vuelta al encuentro. Los de Veroljub Kosovac apretaron en defensa, Pablo Hernández se creció bajo palos y los zaragozanos empezaron a remontar. A falta de diez minutos para la conclusión el CAI Aragón consiguió ponerse a solo cinco goles del líder (22-27).
Dujshebaev sintió miedo en el cuerpo, se juega la Liga en cada partido, y volvió a poner en pista a Uríos y el partido se terminó sin remisión (25-32).
El CAI Aragón luchó pero quedó patente que los manchegos están todavía muy lejos. Además, el partido se saldó con las lesiones de Stankovic (dolido en un tobillo) y Krivokapic (con problemas en un dedo). Hoy se conocerá el alcance de sus dolencias.