domingo, 16 de marzo de 2008
                                

Gran victoria frente al Chambery (31-27). El CAI Aragón le da la vuelta a la eliminatoria y se clasifica para las semifinales de la Copa EHF. Excelente defensa sobre el genial Daniel Narcisse. El Chambery Savoie, que no capituló jamás, eleva el mérito del logro.

En el mismo gesto, con la misma firmeza, con la misma clase, con la misma rasmia, el CAI Aragón se quitó ayer un enorme peso de encima y puso sobre su pechera la distinción de candidato indiscutible al título de la Copa EHF. En el arcén de los cuartos de final yace el Chambery Savoie, un señor equipo. Eliminados los franceses, el camino parece desbrozado. Vía libre para el conjunto más competitivo del deporte aragonés de elite.

Además del feliz destino, de la meta alcanzada de las semifinales, hay que subrayar las experiencias acaecidas durante la travesía, esos 60 minutos de balonmano delicioso que ayer se presenciaron en Zaragoza. Un somero repaso a las estadística descubre que la disminución de la capacidad goleadora del astro francés Daniel Narcisse resultó determinante en el signo de la eliminatoria. En Albertville, Narcisse firmó 12 goles; ayer, se quedó en cuatro.

Kosovac corrigió los numerosos errores de planteamiento mostrados en el partido de ida. Ayer, el CAI Aragón no le dejó correr a Narcisse. Sus transiciones letales de costa a costa, su mortífera capacidad de anotación en la segunda oleada, fue abortada por Víctor Álvarez, atentísimo en las recuperaciones de balón de los franceses.

Con Narcisse atado, el conjunto naranja se fugó en el arranque. Mostró una defensa sólida, con un Lapajne muy inspirado. En ataque, Alfredo Sorrentino soltó el brazó con decisión y acierto. Fruto de una sobresaliente puesta en escena, el CAI Aragón tenía tramitado medio billete para las semifinales a los 12 minutos. Los tres goles que el Chambery Savoie traía de renta se habían evaporadado (10-4).

Richardson tuvo que saltar a la arena para arreglar el desaguisado. Parecían entregados los galos. Suposición errónea. El CAI Aragón no le dejaba hacer a Narcisse, pero el genio francés demostró su enorme categoría. Como no podía hacer, esto es, lanzar, golear... comenzó a hacer hacer. Hacer al cuadrado significa jugar para los compañeros cuando la defensa enemiga te señala con el foco, te aísla. Estamos hablando de un jugador total. Bielecki nos impactó el año pasado con un soberbio gol en la final desde media pista. Narcisse demostró ayer su condición de jugador completo. Sin duda, el mejor que ha visto la afición zaragozana en sus dos años de deleite en la Copa EHF.

Cuatro cositas de Richardson y la sabiduría de Narcisse para orientar a un Roine fantástico sostuvieron al Chambery en la primera mitad (16-11). Enfrente, el CAI Aragón mostraba una condición óptima para manejar el partido, con un notable aporte de los extremos y de Robert Arrhenius en el pivote.

El CAI Aragón se sentía ganador, pero el Chambery no capitulaba. Cualquier otro equipo se habría entregado al cuarto de hora. Los galos, no. Mantuvieron vivo su sueño hasta el último ataque, hasta la última bola del partido. La entereza evidenciada por el bloque francés engrandece el mérito del logro naranja.

Remando contracorriente, el Chambery se arrimó a la orilla. Roine elevó al marcador el tanto del 26-23. Quedaban ocho minutos. Los goles goteaban en una y otra portería. A falta de tres minutos, Zaky dejó en inferioridad al CAI Aragón (30-26). Con uno menos, Pablo Hernández apareció para sacar dos pelotas que habrían volteado la eliminatoria, en dos formidables paradas a disparos de Roine y Narcisse. Cartón mató el partido desde la línea de penalti. Sobre el suelo quedó tendido un Chambery enorme, un excelente equipo. Mientras, en el círculo central, el equipo naranja festejaba el paso de gigante ayer consumado. Rasmia de campeón para un gran CAI Aragón.


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