_d45c10e3.jpg)
Ni Eibar es Albertville ni el Arrate se asemeja al Chambery. Aunque luzcan el mismo escudo, los hombres que ayer defendieron la camiseta del CAI Aragón tampoco parecían los mismos. Ni lo parecían ni en verdad lo fueron. De ese conjunto bravo y orgulloso que se dejó la vida para alcanzar las semifinales de la Copa EHF, ayer apenas se apreció nada. Así, condenado por la pereza, cayó el conjunto aragonés ante el humilde Arrate. Con la derrota, la cabeza de la Asobal cada vez aparece más lejana. Todos los esfuerzos parecen orientados a la EHF y la Copa del Rey.
Eibar no estimula al CAI Aragón. Esta no parece tierra de conquista para el conjunto aragonés. Desde luego, si algún año se plantea puntuar en ese feudo, deberá pelear algo más de lo ayer manifestado. Aquí, el palmo de tierra se cotiza a precio de oro, y sus lugareños lo defienden con uñas y dientes. Entre montañas, construida encima del valle, con la misma cancha excavada en la montaña, en Eibar no se regala ni un centímetro ni un punto. La premisa todavía no la ha asimilado el conjunto naranja, que ayer entregó el partido en una primera mitad sonrojante.
Ya ocurrió el año pasado. Los chicos de Kosovac parecen cansados antes de saltar a esta pista. Igual es porque para llegar hasta Ipurúa hay que subir una pronunciada cuesta. El caso es que cuando saltan a esta cancha siempre lo hacen con la lengua fuera. Y claro, en la Liga Asobal, si no se corre, es complicado ganar. Mucho más en el feudo del Arrate, un conjunto quizá falto de aptitud, pero sobrado de actitud.
El partido se rompió en la primera mitad. El Arrate bunkerizó a Iñaki Malumbres, un extraordinario portero. Además, los brazos de Jurkiewizs y Cutura mancillaron una y otra vez la portería aragonesa, donde Pablo Hernández y Beno Lapajne fueron vendidos por una defensa que ayer más parecía una acusación. Los 20 goles encajados en estos 30 negros minutos plasman con fidelidad el ejercicio de incapacidad desarrollado por el CAI Aragón. Sí, lo malo no es que se fuera perdiendo, sino que el Arrate amenazaba con batir su récord goleador y llegar a los 40 goles.
Los datos de archivo subrayaban que en Ipurúa también habían caído el Ademar León y el Valladolid inmediatamente después de haber competido en Europa. Mal de muchos... La segunda parte aportó algún dato positivo. Tampoco muchos, pero sí alguno. Hubo cierta tensión defensiva y algo más de soltura en la concepción del ataque. Ciertamente, no había que hacer demasiado para mejorar el ridículo de la primera mitad, pero al menos en el segundo tiempo se apreció voluntad.
Desde el banquillo, lo más que alcanzó Kosovac fue a situar a Zaky de extremo. Pocas variantes para levantar un resultado tan adverso. Solo con un poquito de entrega, la renta menguó hasta los tres goles al final, maquillaje con el que el CAI Aragón se pintó media cara. Sigue siendo mucho más atractivo el rostro valiente y descarado que casi siempre muestra. La cara de ayer, aunque solo se perdiera por tres goles, para cubrirla y no enseñarla jamás.
Ficha técnica:
Arrate Eibar 35
CAI Aragón 32
Arrate Eibar Iñaki Malumbres (p.), Mariusz Jurkiewizs (6), Sergio Berrios (6), Íñigo Salaberría (5), Gonzalo Carou (2), Viatcheslav Kobin (6), Dalivor Cutura (6, dos de penalti) -equipo inicial-, Ivo Luis Díaz (-), Arkaitz Vargas (-), Novica Rudovic (-), Gorka Gárate (1), Unai Arrieta (2) y Javier Arroyo (2).
CAI Aragón Pablo Hernández (p.), Amadeo Sorli (2), Stian Vatne (4), Alfredo Sorrentino (4), Toño Cartón (-), Robert Arrhenius (-), Iván Stankovic (6) -equipo inicial-, Víctor Álvarez (3), Marko Krivokapic (1), Carlos Prendes (2), Mariano Ortega (4), Hussein Zaky (5), Dalibor Doder (1) y Beno Lapajne (p. s.).
Parciales: 3-3, 6-5, 10-6, 12-8, 17-11, 20-13 (descanso), 23-17, 25-18, 28-20, 29-22, 31-26 y 35-32.
Árbitros: García Mosquera y Rodríguez. Excluyeron a Sorli y Vatne.
Incidencias: se jugó en el pabellón Ipurúa de Éibar. Alrededor de mil espectadores.