domingo, 20 de abril de 2008

                                  

El Zaragoza evita un siniestro, sale de la zona de descenso y se queda a dos-tres triunfos de la salvación.

El Real Zaragoza, fugitivo desde hace tiempo de una situación tan increíble al principio de curso como cierta en estos exámenes finales de abril, acabó el partido frente al Recreativo con una sonrisa que le llegaba hasta la nuca (sonrisa de cremallera, podría bautizarse). No era para menos su felicidad ni la de una afición que, una vez más, puso alas gigantes al frágil cuerpo de un equipo afectadísimo por la amenaza tan próxima del descenso. Era obligado ganar para seguir en la lucha por la permanencia y el equipo ganó y goleó al enemigo que viaja con él en el mismo sidecar.

Fue así una triple victoria: la matemática, la lograda frente al rival más directo --al que ahora supera en el coeficiente goleador general y particular -- y la del alma competitiva recuperada justo cuando se iba al otro mundo. Después de cinco semanas consecutivas sin saber nada del triunfo, éste llamó ayer a las puertas del infierno y rescató, de momento, a un Real Zaragoza que no debe caer ahora en el error de la complacencia instantánea. Estaba con un pie en la tumba y continúa en la guerra, pero las balas silban a su alrededor y será diana fácil si se queda quieto. Felicidades muchachos, pero no se quiten el chaleco y sigan pisando con cautela porque el camino sigue minado.

CON PIE FIRME. El equipo aragonés se presentó en este encuentro como un equilibrista con aceite en la suela de las zapatillas, pero corrió por la resbaladiza Romareda con pie y bota firmes. Dos goles a los 20 minutos y un rival condenado por sus fallos le facilitaron la labor y le evitaron un pulso más apretado, una coyuntura nada conveniente para un conjunto muy vulnerable en las distancias cortas. Lo importante, lo único, era adquirir todo el botín. Con 37 puntos se empareja con el Recreativo con un par de detalles transcendentales de cara al futuro: supera a los andaluces por su mejor puntería y sale de la zona de descenso, en la que ingresó hace un par de semanas coincidiendo con el gol de Sinama en Pamlona contra Osasuna (0-1) y la demoledora paliza recibida en casa a manos del Betis (0-3).

Ese salto de la frontera entre el agobio y la esperanza, el verse al otro lado aunque sea por un centímetro son dos aspectos de enorme beneficio psicológico. Si las cuentas se ajustan a la media habitual que exige la continuidad en Primera División, unos 42 puntos, es muy posible que con dos triunfos más cierre esta terrible campaña que ayer, antes de comenzar la cita en el viejo estadio, anunciaba la posibilidad de siniestro total.

El calendario vuelve a asomarse por la ventana y la calculadora trabaja a ritmo frenético. Primero habrá que visitar al Espanyol sin, posiblemente, defensas centrales titulares después de que Sergio Fernández viera su quinta tarjeta amarilla y Ayala acabara expulsado por doble cartón. El club recurrirá por ambos para que al menos uno esté en Montjuïc. Después vendrá el Deportivo para, al miércoles siguiente, visitar al Valencia. El Real Madrid será el último en pasar por La Romareda y el ejercicio se cerrará en Mallorca. A primera vista es un trayecto amable, un terreno propicio para conseguir ese par de victorias salvadoras.

El Recre sigue un curso gemelo al Real Zaragoza. Sin embargo, con les tres puntos de ayer el conjunto de aragonés se acerca e intimida a otros dos inquilinos más del desagüe de la Liga. El Valladolid, con 39 puntos, juega en Villarreal, y el Valencia, con la misma cantidad de puntos, lo hace en Bilbao contra el Athletic. Si no sacan algo positivo, el combate por la permanencia puede tener más invitados. Fugitivo aún del descenso, el Real Zaragoza sonrió y se le vieron hasta las muelas del juicio, el que ha de conservar para comprender que esto no acabado.


Publicado por MartinHernandez @ 12:33  | Real Zaragoza
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