
La jornada simpática del domingo pasado se hizo huraña y dañina ayer para el Real Zaragoza, sobre todo porque el conjunto de Manolo Villanova no supo ganar donde debía hacerlo para no dejar su salvación en manos ajenas. En Montjuïc, como si jugara en un parchís de caprichosa malicia, regresó a la casilla en donde se encontraba reo hace una semana, justo antes de comenzar el partido con el Recreativo. Fue como si no hubiera avanzado. La diferencia es que queda menos arena en el reloj de la Liga y que su destino le obliga al acierto propio a la espera, por primera vez esta temporada, del error de los equipos que luchan también por la continuidad en Primera.
La vida se le ha puesto muy cara al conjunto aragonés. A un precio altísimo, casi de lujo. La afición, cuyo comportamiento fue de nuevo maravilloso por su espectacular apoyo más allá de los noventa minutos de juego, celebró como una victoria el penalti de Oliveira que igualó el encuentro contra el Espanyol. Ese punto, aunque se asemejera a un lingote de oro, solo alcanzó de momento para premiar el esfuerzo y el orgullo de un equipo, el Real Zaragoza, cuya proximidad a Segunda División provoca ya auténtico pánico.
AL MENOS DOS VICTORIAS MÁS Los demás no paran quietos. Pelean, muerden y algunos ganan de milagro. El gol de Jonathan Sesma al Almería en el minuto 94 (1-0) agrava la situación porque parecía que el Valladolid, además del Recre, eran las últimas referencias del Real Zaragoza. Pero nada es lo que parece en un tramo de la competición en el que todo es posible, en una tesitura donde nadie mira el reloj y todos buscan a la presa con colmillo afilado sea grande, mediana o pequeña.
El Recreativo no tuvo piedad del Levante. Cumplió con su trabajo (2-0) y salió otra vez de la zona de descenso. Le pasó al testigo al Real Zaragoza, un relevo que va camino de convertirse en una pesadilla de incómoda repetición para los aragoneses, que el próximo sábado se enfrentan en La Romareda al mejor equipo de la segunda vuelta, el Deportivo. Otra cita que estrujará los corazones sanos de la grada.
El único que falló de lleno fue Osasuna. El Valencia aprovechó un penalti y la expulsión de Ricardo para darse un respiro en el duelo directo de la jornada (3-0), y el Getafe añadió un punto a su cuenta en el derbi madrileño contra el Atlético (1-1). Si las especulaciones y las cuentas ya llevan un tiempo dominando esta angustiosa recta final, ahora gobiernan en el caos. El Zaragoza necesita imponerse en dos partidos como mímino porque la permanencia ha elevado su cotización por encima de los 42 puntos, e incluso podría ser poca la ganancia. Se observa el calendario de todos los implicados como consuelo, pero no lo hay. Sí, el Valladolid tiene un doble viaje a Sevilla, el Madrid querrá ganar en Pamplona para que, una semana después, el Barça le haga el pasillo en el Bernabéu... Esto es un manicomio donde el Zaragoza lleva la camisa de fuerza y necesita, indefenso, que alguien se la suelte.