
Dicen que los grandes partidos de balonmano no son los que terminan con un 40-40, sino los que registran marcadores exiguos. El partido de ayer entre el Ademar y el CAI Argón lo fue, porque se pudo ver durante los sesenta minutos de juego la esencia de este deporte: la defensa. La de ayer fue superlativa.
Los aragoneses jugaron a un gran nivel en tierras leonesas, sobre todo en defensa, pero no pudieron lograr un triunfo que les habría dejado a un solo punto de la próxima EHF. Los leoneses, que se asientan en la tercera plaza, vencieron por un marcador de 21-19. Todo un partidazo.
El CAI Aragón peleó y mereció mucho más en León pero se topó con Mirko Alilovic, el meta local. El croata paró el 58 por ciento de los lanzamientos que recibió, realizando 22 paradas, tres de ellas desde los siete metros. Su soberbia actuación fue determinante para que los aragoneses no regresaran a Zaragoza con dos puntos más en su casillero.
El conjunto de Veroljub Kosovac fue a remolque durante toda la primera mitad lastrado por el acierto de Alilovic. El CAI estaba muy concentrado pero no encontraba la manera de perforar la portería local. Al descanso el Ademar ganaba 13-9. Tras el descanso el CAI no mostró síntomas de mejoría y le costó más de nueve minutos marcar su gol número 10. En ese instante el partido cambió y los aragoneses se metieron de lleno. Gracias a su defensa y al acierto de Beno Lapajne, el CAI Aragón empató (17-17) a diez minutos para el final. La victoria era posible.
Pero el conjunto aragonés fue incapaz de tomar la delantera ya que de nuevo apareció en escena Alilovic, parando dos penaltis casi consecutivos. El equipo naranja no bajo los brazos, pero en los compases finales del encuentro los colegiados jugaron en su contra. Permitieron ataques demasiados largos al Ademar y se equivocaron en dos ataques del CAI. Al final, los leoneses ganaron un partido en el que los aragoneses merecieron más.