domingo, 24 de mayo de 2009
                  

El Real Zaragoza logra la victoria más cómoda de la temporada frente a un rival entregado.

El Real Zaragoza llegó al Rico Pérez, extendió la manta a cuadros sobra la tupida hierba del Rico Pérez y se merendó al Alicante en dos bocados. ¡Ñam, ñam! y se acabó la comedia para festejo de la afición que se desplazó hasta un estadio huérfano de seguidores locales que hizo suyo por número y por cánticos. Fue un picnic plácido y placentero para el equipo de Marcelino, la victoria más cómoda del curso --quizá de los 76 años de vida del club--.

Se esperaba a un rival más aguerrido jugándose sus últimas opciones para permanecer en Segunda, pero el Alicante dio lástima, entregado desde el primer minuto al cuchillo y al tenedor del Real Zaragoza como si fuera una delgada longaniza.

 

CALMA El partido estuvo a merced del apetito del conjunto aragonés, que fue voraz hasta que se percató de que enfrente no había nadie con quien discutir y comenzó a masticar la victoria con calma. Cogió el balón, lo hizo suyo y después de desperdiciar un rosario de ocasiones sencillas para marcar y lograrlo de penalti, entró en una profunda siesta de intensidad. Su porcentaje de acierto rematador, bajísimo, no se correspondió con su aluvión de múltiples llegadas al área del veterano Unanua. Envió dos balones a la madera, Ander dejó la pelota a medio entrar antes de que le derribaran en la pena máxima que transformó Gabi... La relajación del Alicante paralizó su ambición, su juego y sobre todo su puntería. Cuando todo es tan fácil el pie elige casi siempre mal. Si hay que centrar se tira, y si hay que tirar, se pasa mal. Le ocurrió a Caffa, quien jamás en su carrera deportiva había dispuesto de tal cantidad de oportunidades para asistir o para martillear la portería alicantina.

No cayó en trampa alguna el Real Zaragoza pese a la nula combatividad de un enemigo que jamás lo fue. Jugó cuesta abajo contra un esparring inesperado y de poco peso, pero con un par de guantazos de Ewerthon, que salió en la segunda parte, dejó sentenciado el encuentro y la imposible reacción de su adversario. El brasileño, viendo lo que estaba ocurriendo en el campo, debió de comerse las uñas en el banco de los reservas. Si llega a salir desde el inicio, no sólo podría haberse puesto a la cabeza del Pichichi de Segunda, sino que incluso habría amenazado le milenaria leyenda goleadora de su compatriota Pelé. No e suna exageración.


Publicado por MartinHernandez @ 11:43  | Real Zaragoza
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