lunes, 09 de noviembre de 2009

                  

Un Zaragoza ordenado cae en Mestalla víctima de una defensa adelantada y de la rapidez del Valencia.

Fueron tres, pero pudieron ser más, ya que López Vallejo salvóvarios goles. El plan de Marcelino fue del todo incompleto. Bien a lahora de frenar la salida de balón del Valencia, pero el conjuntolevantino tiene cuatro bajitos, David Villa, Silva, Mata yPablo, que finiquitaron el choque aprovechando los riesgos que cometióel conjunto zaragocista con una zaga tan adelantada como lenta --Ayala,Pavón o Pulido-- en el repliegue. Todo un suicidio que trajo un nuevodisgusto a domicilio. Y van...

El gol inicial, con el banderín del linier levantado, pero conMata en posición apta, empezó a torcer el guión y todo se descompuso enel tramo final del primer acto, con dos tantos muy rápidos que dejaroncasi en anécdota la segunda parte, donde llegaron el gol de AbelAguilar y el debut de Álex Sánchez. Tras el descanso, López Vallejo fueel héroe y el Valencia cogió una de sus típicas pájaras, pero alZaragoza solo le dio para acortar distancias mínimamente y acabar elpartido con una derrota solo digna que pudo ser una goleada.

MINUTOS FATÍDICOS Mereció el Valencia ganar y elZaragoza perder, porque el conjunto aragonés solo puso orden y pocallegada como contraposición a un rival poderoso en ataque, al que se leconcedió una alfombra roja para que resolviera el choque en el tramofinal de la primera parte. Sabía Marcelino cómo cortocircuitar alValencia. Presión arriba, más de Lafita que de un Ewerthon que sigue depuntillas, orden táctico para aprovechar cualquier error y Ponzio sobreBanega para cortar su salida de balón. El plan funcionó bien y hasta lepermitió al Zaragoza sentirse cómodo en Mestalla durante muchosmomentos de la primera parte, pero la idea se quedaba corta. El equipoaragonés apenas inquietaba a César, pero lograba que Vallejo tambiénpudiera coger frío, ya que el Valencia no llegaba y el partido eraaburrido.

El problema es que el meta, tras un susto lejano de Villa, loprimero que hizo fue recoger el balón de sus mallas. Abel Aguilar fallóun pase en la medular y Silva dejó solo a Mata. Villa, en fuera dejuego, intentó coger ese balón y el linier lo señaló, pero Muñiz, quees quien decide, autorizó la jugada y Mata, que entraba desde atrás,superó a López Vallejo entre las fuertes protestas de los jugadores yde Marcelino...

Aun así, el Zaragoza no se descompuso. Al contrario, mantuvo ymejoró el guión y empezó a meter miedo en Mestalla, que silbó a suequipo por su incapacidad para sacar el balón gracias a una telarañazaragocista que cada vez se hacía más afililada, aunque César seguíasin tener que parar un balón. Solo una falta mal lanzada de Ponzio fueel único peligro, hasta que el orden saltó del todo por los aires.

Bastó que Silva bajara a recibir un balón y que la defensa,demasiado adelantada, lanzara mal el fuera de juego tras un pase deAlbelda para que Pablo asistiera a Villa. El segundo golpe fuedemasiado duro y, aún con el Zaragoza en el suelo, llegó el tercero,con otra rápida sociedad de los bajitos. La apertura de Mata desde la izquierda a la espalda de una zaga otra vez muy arriba dejó solos a Silva, Pablo y Villa . El Guajele devolvió el favor a Pablo, que hizo el tercero. A Marcelino lellevaban los demonios y el cuento del partido casi llegaba a su fincuando el colegiado solo señalaba el intermedio de la cita.

Muñiz expulsó a Marcelino al descanso por una simpleobservación sobre el primer gol y la segunda parte no invitó aloptimismo aunque, por lo menos, el Zaragoza no le perdió la cara a lacita. Sobre todo, López Vallejo, que se interpuso en el gol a PabloHernández, y después Mata falló a puerta vacía, nada más comenzar lasegunda parte.

Marcelino empezó a pensar ya en la inmediata cita de Copaquitando a Ponzio, Lafita y Jorge López, pero se encontró con un gol deAbel Aguilar mientras el Valencia ya se había dormido. El colombianoaprovechó el despeje de César a tiro de Babic. Álex Sánchez tuvo subautismo en la élite, mientras Vallejo seguía muy activo. Hizo dosparadones más, a cabezazo de David Navarro y a tiro de Pablo Hernández.

El partido, demasiado loco en la segunda parte, no tuvo máshistoria en el tramo final, aunque el Zaragoza murió en el área delValencia. Sí, digno, pero el desastre necesitó muy pocos minutos paraconsumarse.

Fuente: Santiago Valero (EL PERIODICO DE ARAGON)


Publicado por MartinHernandez @ 9:49  | Real Zaragoza
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