Lo mejor es que el Zaragoza suma con este 1-1 enPucela su tercera jornada consecutiva sin perder, o sea, sumando puntos(en tres partidos ya ha adicionado siete, la mitad de todos los quelogró en la primera vuelta completa). Como consecuencia de esto, loschicos de Gay siguen fuera de los puestos de descenso y mantienen elcolchón de 2 puntos de ventaja sobres su rival de ayer, un limitado ehistérico Valladolid que solo ha vencido en tres partidos en lo que vade curso. También dentro de lo positivo cabe incluir el primer gol enjugada de Suazo, con un punterazo tan poco estético como enormementeefectivo, que es el paradigma de la efectividad que mostró ayer elcuadro zaragocista. Los de Gay, pese a tener menos ocasiones claras degol que su adversario, obtuvieron al final el mismo rédito que elValladolid.
En el lado oscuro del análisis, el Real Zaragozasalió de Zorrilla con el 'golaverage' perdido con los vallisoletanos(estos habían ganado 1-2 en La Romareda en septiembre), por lo que nole valdrá igualar a puntos con ellos en la clasificación final si hayalgo crucial en juego. En ese mismo saco negativo, incluyan laincontestable expulsión de Ander Herrera, a falta de casi media horapara el final, por una entrada fea y a destiempo por detrás sobre DiegoCosta, el mejor jugador local. En el lote feo va asimismo la quintaamarilla de Diogo que, por lo tanto, también será sancionado para eldomingo que viene, al margen del alcance que pueda tener su lesión -seresintió de la rodilla operada, la derecha-. Pulido también se sumóayer al paquete de lastimados del equipo, que empieza a crecer de nuevode manera preocupante, y abandonó el campo prematuramente antes delminuto 25. Y, claro, en el ámbito futbolístico, no queda más remedioque volver a citar un gravísimo error de Carrizo en el golblanquivioleta, un regalo a medias con Jarosik que empieza a colmar elvaso de la paciencia de cualquier zaragocista no contaminado por el'statu quo' del aparato que rige el club. No está el Real Zaragoza encondiciones de ir haciendo donaciones del tamaño de las que Carrizoconsuma más veces de las deseables desde su aparición en la porteríablanquilla. Una pena.
El 1-1 final pudo ser peor porque el Real Zaragozano apareció en el partido hasta el minuto 36, todo un lujo para unaescuadra tan necesitada. Y, en ese largo periodo inicial del partido,el Valladolid mandó y generó cinco jugadas de gol que podrían habertriturado a los aragoneses si los chicos del debutante Onésimo hubiesentenido un poco de clarividencia ante la portería. Sesma, Del Horno,Borja y Diego Costa (en dos ocasiones) fueron sus rematadores y soloeste último acertó con el marco en la reseñada acción patrocinada porel guardameta zaragocista tras un balón colgado al área que no logrócapturar y dejó a placer al goleador brasileño para que anotase apuerta vacía.
El Zaragoza, en ese penoso arranque de partido, fuesuperado permanentemente por el sistema de ataque pucelano a balónparado (el mal se repitió toda la tarde). Por alto, ayer no dieron unaa derechas los zagueros blanquillos. Córners y faltas laterales fueronun suplicio constante. La defensa zonal permitió siempre los remates delos locales, que , menos mal, conforman uno de los peores ataques de laLiga.
Pudo ser peor porque, pese a que en los últimos 9minutos de la primera fase Suazo consiguió empatar y casi le da lavuelta al tanteador en un cabezazo a bocajarro que se le fue alto alborde del descanso, Diego Costa perdonó el 2-1 en una carambolaincreíble. Nada más iniciarse el segundo tiempo, el carioca se quedósolo ante Carrizo tras un error monumental de Jarosik y remató hasta entres ocasiones a quemarropa. En la primera, la menos clara, Carrizorechazó como pudo; en la segunda, Costa empaló el balón con la puertadesguarnecida y lo estrelló contra el poste derecho; y, para concluirel episodio de suspense, el ariete pucelano agarró de nuevo el rechacedel palo a unmetro de la raya de gol y echó la pelota por encima dellarguero ante la desesperación de todo el estadio. Esta jugada mostróque la tendencia del Real Zaragoza ha cambiado en estos últimos 15días. Ahora la fortuna está de cara, el viento de popa. En la primeravuelta, esta ocasión hubiera sido gol sí o sí. Y a la primera. Ayer nolo fue ni lo hubiera sido aunque Costa hubiese estado rematando veinteveces delante del arco con Carrizo tumbado.
Pudo ser peor también porque el Zaragoza afrontólos últimos 30 minutos en inferioridad numérica por la chiquillada deljoven Herrera. Pero el Valladolid, que acusó notablemente la marcha deCosta por una lesión en el hombro cuando aún restaban 25 minutos parael final del duelo (se quejaron los locales de las diversas entradasque sufrió su goleador por parte de los defensas zaragocistas), no supojugar con un futbolista más sobre el campo y apenas apretó.
Pero debió ser mejor, y da rabia que no lo fuese,porque en los pocos minutos donde el Real Zaragoza tuvo el balón ybuscó la combinación arriba, demostró que podía hacerle mucho daño a unrival vulnerable, atenazado, responabilizado y, posiblemente, con menosrecursos futbolísticos libra a libra que los hombres de Gay. Ayer,volvió a fallar la línea de creación. Los medios centros Gabi y Herreraestuvieron obturados por enésima vez. Las bandas, con Lafita y Eliseuintermitentes y espesos, aportaron poco.
Arizmendi no enganchó bien con el multiusos Suazo.Y hasta la renovada zaga tuvo dudas como en los viejos tiempos. Conesto, ¿alguien se va a quejar de este puntazo sumado en Zorrilla? No esun mal botín.