jueves, 25 de marzo de 2010

                     

El Zaragoza pierde con justicia en Almería y recuerda al equipo timorato de la primera vuelta.

El Real Zaragoza cayó ayer justamente derrotado en campo del Almería, un rival teóricamente asequible, y cada vez se encuentra un poco más cerca de la zona descenso. Un gol de Kalu Uche (m.60) fue suficiente para que el Zaragoza perdiera un partido en el que recordó peligrosamente al conjunto timorato y sin tensión de la primera vuelta de la Liga. Fue un equipo sin ambición. No tuvo respuesta ante el tanto almeriense y en la recta final del encuentro todavía pudo encajar algún gol más. Da la impresión de que ha sufrido una recaída después de la mejoría que había tenido tras la llegada de los fichajes del mercado invernal, pero con el agravante de que ahora ya va quedando menos Liga y cada derrota supone una losa demasiado pesada para un conjunto que quiere salvarse.

Quizás pensando en el partido del próximo sábado contra el Valencia en La Romareda, un enemigo mucho más fuerte que el de ayer, José Aurelio Gay tiró de rotaciones y realizó una auténtica revolución en el once inicial frente a los almerieses. El técnico zaragocista hizo hasta cinco cambios, solo uno de ellos obligado por la sanción de Matteo Contini, con relación al choque anterior frente al Barcelona. El sorprendente sustituto de Contini fue Pablo Amo, que, con algunas lesiones de por medio, no jugaba desde noviembre, en Copa. Por cambiar, Gay cambió hasta el sistema. Esta vez utilizó un 4-4-2, pero con dos delanteros (Colunga y Suazo) en lugar de un punta y un mediapunta. El experimento no dio resultado, porque el equipo no funcionó y los jugadores que entraron nuevos no mejoraron las prestaciones de los que venían actuando habitualmente.

Además, a mitad de la primera parte, José Aurelio Gay intercambio también las posiciones en el campo de Ander Herrera y Gabi. Este último pasó de la banda derecha a acompañar en el doble pivote a Abel Aguilar, mientras que Ander dejó ese puesto y se fue a la banda. En ninguno de los dos lados pudo rebdir a un buen nivel. Con Gabi colocado en su demarcación habitual, el Real Zaragoza consiguió acabar con el control que estaba teniendo el Almería en el centro del campo, pero sin pensar en mayores pretensiones. Nunca se atrevió a buscar decididamente la portería contraria en busca de adelantarse en el marcador. La primera parte fue tediosa y ninguno de los dos equipos fue capaz de realizar un remate entre los tres palos. Ambos conjuntos se dedicaron más a frenar al rival que a buscar la portería contraria.

 

GABI PERDONA El Zaragoza dio la impresión de salir más enchufado tras el descanso e incluso se acercó con mayor peligro al área del Almería en los primeros minutos del segundo periodo. Gabi tuvo entonces la oportunidad de cambiar el rumbo del partido y hacer que el conjunto zaragocista pudiera pensar incluso en la victoria, pero no acertó a batir con todo a su favor a Diego Alves (m.52). El centrocampista madrileño recibió un gran pase de Humberto Suazo, que fue lo único llamativo que hizo el delantero chileno en todo el encuentro, y se plantó ante el portero almeriense, pero incomprensiblemente envió el balón al larguero. Fue la antesala de que algo malo iba a pasar para el cuadro aragonés.

La ley no escrita del fútbol dice que el que perdona lo acaba pagando y esta vez lo iba a sufrir el Real Zaragoza en sus propias carnes. No habían pasado ni ocho minutos desde la desafortuna acción de Gabi cuando Kalu Uche, en una jugada individual, batió de un disparo cruzado a Roberto. El delantero almeriense se aprovechó para marcar de una indecisión de Pablo Amo, que saltó antes de que rematara a puerta, y de la tardía reacción de Pulido.

Quedaba todavía media hora de encuentro por delante, tiempo más que suficiente para reaccionar, pero, tras el gol de Kalu Uche, los pupilos de José Aurelio Gay decidieron dar por terminado el choque con mucha antelación. Tras el 1-0 no tuvieron respuesta y no fueron capaces de llegar ninguna vez con verdadero peligro a la portería de Diego Alves. Eso estuvo a punto de costarle al Real Zaragoza una derrota todavía mayor. Pero entonces, ante la desidia de sus compañeros, apareció Roberto para impedirlo. Primero salvó el segundo tanto local en un mano a mano con Uche (m. 64) y después detuvo un injusto penalti lanzado por Corona (m. 83) tras una mano de Leo Ponzio, que estaba vuelto de espaldas y que en ningún momento dio la impresión de querer tocar el balón. Iturralde González se equivocó, pero Roberto dejó todo como estaba.

La derrota de ayer adquiere mayor dimensión por la pobre imagen ofrecida por el Zaragoza ante un rival que en teoria era asequible para que hubiera podido lograr un buen resultado. El conjunto zaragocista tuvo una mala actuación colectiva y los jugadores que entraron en el equipo no supieron aprovechar la oportunidad para reinvindicarse. Además, muchos de los que conservaron la titularidad estuvieron desaparecidos en combate. Malos augurios ante la visita que se le avecina el próximo sábado del Valencia a La Romareda. Gay confía en que su equipo mejore sus prestaciones ante los valencinistas para lograr una victoria imprescindible y ojalá que así sea, porque con la actitud de ayer es difícil ganar a nadie.

 

FUENTE: Andrés Ramírez (EL PERIODICO DE ARAGON)
Publicado por Desconocido @ 9:25  | Real Zaragoza
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios