
El Zaragoza estaba obligado a ganar y empató, víctima de su propia impotencia. Desde esa lectura, el punto ante un Mallorca que demostró el porqué de su plaza de Champions no es valioso, pero no dejó un sabor del todo agrio. Tenía envoltorio con cierto aroma dulce. El propio Gay nada más terminar el partido admitió que no eran malas esas tablas. Quizá porque su equipo vivió más cerca de la derrota que de la victoria, sobre todo en la segunda parte, cuando el Zaragoza quiso ir a por el partido con dos delanteros y casi paga ese alarde de ambición, de no ser porque el linier decidió anular un gol de Aduriz con aspecto de legal. Y es que el equipo está para lo que está, es justo, se descose con facilidad y le cuesta mucho llegar al marco contrario a base de fútbol.
La pregunta es si eso será suficiente para llegar a la permanencia. Tras ganar al Málaga parecía que sí. Ahora, las dudas crecen, porque al mirar el espejo retrovisor se ve más cerca a los enemigos y se intuye que habrá que sufrir hasta el final. En dos partidos, el equipo aragonés ha visto recortada su renta de siete a cuatro puntos y tiene un calendario próximo terrible --Athletic y Deportivo fuera y, entre medio, el Real Madrid en casa--. Además, no fue buena esta jornada para los intereses zaragocistas. Nada buena. De los de abajo, solo los de Gay y el Málaga no ganaron, pero el gran error fue no sumar en el Reyno en un partido jugado sin tensión. El Zaragoza la recuperó ayer, pero enfrente estaba un equipo mejor que el osasunista.
El Mallorca presentó credenciales desde el inicio. Bien plantado con la batuta de Borja Valero, aguantó el arreón inicial, comandado por un Ander cuyo regreso tuvo claroscuros, y golpeó con dureza gracias a su velocidad arriba. Se esperaba ahí al Chori Castro, pero el tormento, sin embargo, fue Mattioni. Que le pregunten a Ponzio. Roberto le sacó un balón que era medio gol a Aduriz, pero el córner posterior acabó en la red porque Pulido, en su único lunar de toda la noche, invitó a Rubén a rematar de cabeza. Y éste no lo desaprovechó.
Por suerte, el Zaragoza no tardó en levantarse del golpe. Suazo se sacó un gol de bandera de donde no había casi nada, solo un envío lejano de Ponzio en el que el Chupete se deshizo en el control de Rubén y elevó ante Aouate con la frialdad del asesino, de quien toda su vida ha hecho goles con la misma facilidad que se ata las botas. Lástima que esté en un equipo al que le cueste tanto crear ocasiones y que ha basado su reacción en la fortaleza defensiva. Suazo, poco después, se llevó un buen golpe en la cara de Rubén en una acción que pudo costarle la expulsión al defensa pero que el árbitro no vio.
El empate dio aire al Zaragoza para mantener el pulso a su rival. Un pulso, exigente, por cierto, porque la primera parte se jugó a un ritmo alto. Incluso Arizmendi tuvo el segundo en un saque de falta de Gabi. Con el propio Gabi y Suazo lastimados, aunque sobre el césped, se llegó al descanso.
La segunda parte no trajo buenas noticias para el Zaragoza, que siguió con problemas en ataque y que solo creaba apuros a Aouate en alguna jugada de estrategia, nunca con fútbol. Pennant relevó a un flojo Eliseu, pero el inglés confirmó que sigue en otro mundo. No desde luego en el de la Liga española. Como había que ganar, Gay quiso dar un paso al frente con Colunga para retrasar a Ander al medio. Con un punta se llegaba poco, con dos, todavía menos y el equipo se descompuso. Edmilson, sin Gabi al lado, ya no apagaba fuegos y el Mallorca, que firmaba sin rubor el empate, vio la posibilidad de ganar, sobre todo por el flanco de Mattioni y con un Aduriz más que activo.
Menos mal que ahí apareció un linier salvador. Aduriz, que generó todos los problemas del mundo a Contini, bien que lo sufrió. Primero le pitó una falta sobre el italiano que no pareció cuando ya encaraba a Roberto. A falta de un cuarto de hora, le anuló un gol por fuera de juego. Tampoco lo pareció. Gay se dio cuenta del agujero y dio entrada a Abel Aguilar por Suazo. El cambio, silbado por defensivo, era más que necesario porque el Zaragoza recuperó solvencia en la medular y Ander volvió a su sitio entre líneas, aunque el equipo siguió viendo la portería rival demasiado lejos. Eso solo le dio para sumar un punto que solo el tiempo dirá si es bueno.
FUENTE: Santiago Valero (EL PERIODICO DE ARAGON)