domingo, 30 de enero de 2011

Un Zaragoza serio y en progresión remonta ante el Málaga y se aleja más del descenso.

El Zaragoza constató en La Rosaleda que es un bloque al alza, que su reacción con Javier Aguirre ya ha adquirido la necesaria consistencia y que el presente da para dibujar una sonrisa de satisfacción porque, por encima de los terribles problemas que asolan al club, este equipo cree firmemente en lo que hace y, con su apuesta, hasta puede dar una imagen más que aseada. La segunda parte que firmó en Málaga da buena prueba de ello. El Zaragoza remontó el gol inicial, no se dejó amedrentar por el ambiente contra los árbitros creado en el estadio malaguista y fue superior a un rival que tiene pólvora arriba y es un flan en defensa. Bertolo y Sinama plasmaron esa superioridad para que el equipo ya pueda presumir de su primera victoria fuera de casa del presente curso y de enlazar un triple de triunfos. Sí, la vida ha cambiado, tanto que el descenso se ve a cuatro puntos de distancia tras ganar a un rival directo.

Mucho de ese mérito corre a cargo de Aguirre. Ha plasmado una reacción de 15 puntos en 10 partidos, sin refuerzos y ganándose la confianza de un vestuario que ha dado ejemplo de profesionalidad y de saber competir cuando Agapito Iglesias ha reiterado los incumplimientos en sus promesas de pago. Sin cobrar, con el club traspasando a Ander Herrera para subsistir y con la inestabilidad en las oficinas y en la propia personalidad del empresario soriano, el equipo se ha aislado, ha dado un paso al frente y ha cerrado filas en torno a un entrenador que ha sabido estimular la competitividad en ese grupo y que está sacando rendimiento a lo que tiene, que recordemos que no es mucho.

EL PODER DEL GRUPO No hay que echar las campanas al vuelo y Aguirre fue el primero en no hacerlo, pero partidos como el de ayer son todo un golpe de credibilidad en este Zaragoza, que soltó en La Rosaleda un choque lleno de seriedad, de rigor defensivo, excepto el error de Paredes en el gol de Duda, de trabajo en la medular y que además salió con sentido al contragolpe, sobre todo tras en los segundos 45 minutos. El partido pudo ganarlo el Málaga, que se adelantó, pero mereció que tuviera color zaragocista. Y lo tuvo por la fuerza del bloque, por el poder de la manada. Aguirre ha hecho manada en este Zaragoza, que tiene lo justo para competir en Primera División y que ahora lo está haciendo.

N´Daw, Da Silva y la previsible llegada de un ariete darán más poso a un equipo que se ha liberado en este mes de enero y que confía en sus virtudes. No son demasiadas, pero ahora las explota. El Zaragoza salió bien desde el inicio, con la línea de presión adelantada y con el ánimo de buscar la velocidad a la contra con Lafita, Bertolo y Braulio. El plan era bueno, pero hubo que ajustarlo. Un error de Jarosik concedió una buena oportunidad a Eliseu y el despiste de Paredes le dio el gol a Duda. Por si fuera poco, Leo Franco envió al palo un disparo de falta de Duda que era medio gol. El meta mantuvo al Zaragoza en el partido y el resto empezó a carburar.

Ponzio se adueñó de la medular, lo que no es novedad, y Gabi y Ander empezaron a crecer. Herrera, en boca de todos, tenía un papelón ayer. Y cumplió con nota. El Málaga desapareció en el medio y empezó a enseñar sus desajustes atrás. El jeque debe tirar más de talonario en esa zona... La buena noticia para el Zaragoza es que Baptista y Rondón tampoco aparecían demasiado, mérito de un sistema defensivo donde Lanzaro fue el más destacado.

Braulio, muy interesante en el juego de espaldas, tuvo la primera ocasión clara en un saque de falta de Gabi. Remató solo y dejó claro que la estrategia era el punto débil del Málaga. Otro envío del capitán lo cabeceó Bertolo, porque Asenjo salió a por uvas, para que el empate luciera al descanso. La segunda parte aumentó las noticias positivas. El Zaragoza se lo creyó con el paso de los minutos, trabajó con orden y afiló sus uñas a la contra, con algunas, conducidas por Ander o Gabi, casi de manual. Pérez Lasa, por eso de la presión ambiental, no vio un penalti de Kris a un cada vez más incisivo Bertolo, que después rozó el gol tras una buena jugada con Gabi y Braulio.

Aguirre metió a Sinama y a Boutahar y el equipo, bien trabajado en lo táctico, creció para acercarse a la victoria. Sinama no acertó a la primera, donde se topó con Asenjo, pero sí a la segunda, cuando recortó con autoridad a Helder tras un pase de Ponzio y batió a Asenjo. Rondón tuvo el empate después, pero habría sido injusto con un Zaragoza que gana mucho crédito y que dejó constancia en La Rosaleda que a este nivel la permanencia es un objetivo factible.

FUENTE: Santiago Valero (EL PERIODICO DE ARAGON)


Publicado por MartinHernandez @ 12:08  | Real Zaragoza
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