
El club naranja tumba al todopoderoso Ciudad Real, que extravía sus opciones al título de Liga en Zaragoza.
Hay quien le encontró al gol de Toño Cartón a falta de cuatro segundos para el cierre ciertas similitudes con el histórico tanto de Galletti en Montjuic ante el Real Madrid. El de Luciano reunió un significado eterno para el Real Zaragoza: será por siempre el gol de la sexta Copa del Rey.
El tiempo le concedió después un extraordinario valor añadido al
disparo envenenado de Galletti. Además de enriquecer las vitrinas del Real Zaragoza,
representó el principio del fin de una época para el Real Madrid, el
‘Galacticazo’, el declive de los galácticos, ese fantástico equipo que
reunió Florentino Pérez fichando a las más refulgentes estrellas del universo futbolístico.
Los galácticos del balonmano también visten de blanco. Los firmó Domingo Díaz de Mera para defender la camiseta del Ciudad Real, club con el que han conquistado todos los dominios de la Vía Láctea
en la primera década del tercer milenio. Ayer, perdieron en Zaragoza,
ciudad que abandonaron sin opción real al título de la Liga Asobal.
Teóricamente, se lo iban a jugar en el Quijote Arena con el Barça. La derrota en el pabellón Príncipe Felipe les aleja a cuatro puntos de los azulgrana, que se pueden permitir el lujo de incluso perder en La Mancha.
Queda la Copa del Rey, la Champions; pero la sensación que destiló el
encuentro apunta a un cambio de reinado en el balonmano español. El CAI no
ganó ayer la Copa del Rey, pero se confirma como poder emergente en la
Asobal, después de tumbar al último rival que le restaba para derrotar a
todos los poderosos en su lustro de presencia en la elite.
No se encontraba ayer Su Majestad en el palco, ni se
entregó trofeo alguno. En la clasificación, aparentemente, tampoco se
aprecian novedades significativas después de la gesta, con el CAI Aragón
instalado en una sexta plaza definitivamente prosaica para el equipazo
que ayer le hizo doblar la rodilla al Ciudad Real. Sin embargo, el
triunfo aglutina una enorme carga simbólica. El conjunto que gestiona Mariano Ortega
se declaró anoche creyente, capaz de todo, en una exhibición de
recursos ante un rival al que le iba la vida en el duelo. Cierto es que
el cuadro de Dujshebáev llegó cansado a la capital
aragonesa, que el viernes había llegado a Ciudad Real tras un largo
viaje desde Cosntanza, con escala en Bucarest y Madrid, que apenas
pudieron realizar una sesión de entrenamiento antes de pisar ayer la
pista. Tan cierto como que comparecieron con su mejor plantel, con toda
la artillería desde el inicio, sin dar tregua a un CAI Aragón que ya
había advertido al Barça que ganar en Zaragoza no resulta sencillo.
Planteó Dujshebáev su habitual sistema defensivo cinco-uno, con Kallman o Davis de
avanzado. La táctica le reportó altos beneficios en la primera mitad.
No se mostró certero el CAI Aragón en el primer acto, pero sí decidido.
Arrhenius, lesionado, vio el partido en la grada. Larsson se sintió
indispuesto a mediodía a causa de una colitis. Desde luego, el resto no
se cagó en los pantalones. Empezando por Carlos Prendes, que firmó un encuentro soberbio de casta, de raza, de poderío. Con el chaval Val un
tanto indeciso, Prendes se pegó él solito con todo el hormigón armado
de la defensa del Ciudad Real. Fue escalofriante el duelo con Dinart y
Viran Morros, esto es, con dos de los mejores especialistas defensivos
del mundo. Stojanovic, otro olvidado en los últimos tiempos, ayudó mucho
desde el extremo. No obstante, el Ciudad Real alcanzó el descanso en
clara ventaja 10-14.
Pudo sentenciar el conjunto manchego, rematar a un CAI Aragón
bravo, pero inferior en la primera media hora. No lo hizo, dándole
vidilla a un cuadro naranja que se fue arriba en la reanudación con una
bravura encomiable. A Prendes y Stojanovic se les unieron Maqueda en la periferia y Casanova en todas partes. Y, por encima de todos, un Iñaki Malumbres sensacional
al cuidado del portal, con 21 paradas de 45 disparos a quemarropa de
los mejores francotiradores del planeta. En cuatro minutos había
neutralizado la renta el CAI (15-15, minuto 34). La dinámica de
acción-reacción gobernó el partido hasta los minutos finales.
Demetrio Lozano puso en ventaja a los naranjas a falta
de 51 segundos (26-25). Igualó Guardiola a falta de 33. Dujshebáev
ordenó presionar para recuperar la pelota e intentar el gol de la
victoria, pues el empate tampoco le valía. Allí apareció Cartón para
dibujar un eslalon hasta las estrellas y rubricar el gol de la victoria a
falta de cuatro segundos. Lozano no le dejó lanzar a Guardiola sobre
la bocina, siendo descalificado. Con apenas cuatro hombres como
muralla, Abalo disparó sobre la barrera con el tiempo cumplido. Un
gigante había sido abatido en Zaragoza. El tiempo dirá si también es el
final de una época, si el eterno Luciano Martín Galletti se encarnó ayer
en Toño Cartón.
CAI Aragón
Iñaki Malumbres (p), Ivan Stankovic (1), Demetrio Lozano (2), Vukasin
Stojanovic (3), Sergio Ruiz Casanova (6), Carlos Prendes (6), Josep
Masachs (1) -siete inicial-, Amadeo Sorli (2), Jorge Maqueda (4),
Alberto Val (-), Gabor Grebenar (-), Toño Cartón (2) y Pablo Hernández
(ps).
BM Ciudad
Real Arpad Sterbik (p), Jonas Kallman (2), Isaías Guardiola (4), Julen
Aguinagalde (2), Luc Abalo (6), Joan Cañellas (3), Alberto Entrerríos
(4) -siete inicial-, David Davis (2), Chema Rodríguez (1), Mariusz
Jurkiewicz (1), Viran Morros (1), Didiert Dinart (-) y Joseja Hombrados
(ps).
Parciales cada cinco minutos: 2-1, 2-5, 6-7, 8-9, 9-12, 10-14 (descanso), 15-16, 16-18, 19-22, 21-23, 23-24 y 27-26 (final).
Árbitros: García Rodríguez y Ríos Martín.
Descalificaron a Lozano (minuto 59). Excluyeron a Val, Casanova;
Kallman, Entrerríos y Jurkiewicz.
Incidencias: vigésima jornada de la Liga Asobal. Se jugó en el pabellón Príncipe Felipe. Alrededor de 4.000 espectadores.
FUENTE: R.Lahoz (HERALDO DE ARAGON)