
El Real Zaragoza perdió el partido tras encajar un gol de falta en una jugada que significó la expulsión de Doblas.
Un instante de mala suerte condenó al Real Zaragoza en su visita a Baleares. Una trágica cadena de desdichas que finalizó con la expulsión de Toni Doblas, uno de los más destacados del partido hasta el momento, y generó el gol del mallorquinista De Guzman que acabaría decidiendo el choque para el cuadro bermellón.
Locales y visitantes se presentaron en el Iberostar con la intención de
huir de los puestos de descenso. Con un planteamiento casi clónico, en
el que se premiaba la necesidad de mantener la portería a cero sobre la
generación de ocasiones de gol, ambos contendientes crearon una tela de
araña en el centro del campo que imposibilitaba la circulación al rival.
Dando como resultado un encuentro tosco y lleno de imprecisiones.
A pesar del gran trabajo defensivo de los pupilos de Aguirre, personificado en el esfuerzo de Ponzio y la sobriedad de Jarosik,
eran los mallorquinistas los que más cerca se encontraron de marcar
durante la primera parte. Sin embargo, cuando algo fallaba en el aparato
destructor de los blanquillos, allí estaba un espléndido Doblas para
solucionar la situación. Así, el meta andaluz detuvo ocasiones de Webó, en el minuto 6, Castro, en el 27, y Nsue, en el 32.
Jugada desafortunada
Siempre atento al quite, el guardameta volvió a saltar como un resorte cuando en el 18 de la segunda mitad Da Silva, que fue titular en detrimento de Contini,
se resbaló dejando a Webó solo ante la meta zaragocista. Doblas
consiguió anticiparse al punta camerunés, pero no pudo frenar su salida
del área con el balón entre sus manos. Tarjeta roja y falta al borde del
área que De Guzman transformó en gol con un fuerte chut por la escuadra
guardada por Leo Franco, que ingresó en el terreno de juego en sustitución de Bertolo.
Una cúmulo de acciones desafortunadas que prácticamente condenaban a un
Real Zaragoza que solo había inquietado la meta defendida por Aouate en el minuto 41, cuando una combinación de Uche con Bertolo finalizó con el balón marchándose a escaso milímetros de la portería balear.
Tras el gol, los de Laudrup se ratificaron en su planteamiento inicial y
generaron un encuentro todavía más tosco. Aguirre decidió buscar
verticalidad con la entrada de Marco Pérez y Braulio,
a los que se buscaban con balones largos y, generalmente, imprecisos.
Sin embargo, cuando todo parecía perdido el canario tuvo en sus botas el
empate. Tras una magnífica jugada individual, en la que se zafo de tres
defensas, el ariete consiguió sacar un fuerte disparo que estrelló el
esférico contra el larguero y recordó al Zaragoza su cruda realidad.
FUENTE: Javier Mercadal (HERALDO DE ARAGON)