lunes, 16 de mayo de 2011

           

El Zaragoza gana al Espanyol y, ante un Levante salvado, dependerá de sí mismo para seguir en Primera.

Las situaciones desesperadas descubren a los hombres resueltos. El Zaragoza tuvo la determinación que, hasta el batacazo con Osasuna, lo había dejado a la orilla de la permanencia. Frente a un Espanyol vacilante, cuyo ánimo fluctuó con la nebulosa europea al fondo, el Zaragoza puso más entereza y ánimo que fútbol, remató mucho pero mal, jugó con poco acierto pero le alcanzó para gritar el gol de Ponzio, futbolista que compendia el tipo de jugador preciso para encuentros como el de ayer. El Zaragoza está abajo pero esperanzado: debe ganar al Levante o empatar y que pierdan Getafe o Depor.

Javier Aguirre se enteró en la sala de prensa fruto seguro de los nervios que hizo, pero la noticia corrió como la pólvora desde que González González pitó el final de un agónico partido ante el Espanyol donde el zapatazo de Ponzio dejaba la permanencia del Zaragoza en sus manos, en si es capaz de ganar al Levante en el Ciudad de Valencia. No tiene que mirar nada más, aunque puede seguir en Primera hasta con un empate, si el Deportivo, que no pudo ayer con un Barcelona de fiesta, o el Getafe, que sí ganó a Osasuna, pierden en la última jornada.

La derrota en Valencia es la muerte, el infierno seguro, porque la jornada no sacó al equipo aragonés del descenso, ya que sigue decimoctavo con 42 puntos, una cifra que no va a garantizar la salvación esta vez. Será, como se esperaba, una permanencia cara. El caso es que ahí se acaban las cábalas del Zaragoza, al que la noche le deparó lo que soñaba. Es decir, ganar y depender de sí mismo. Eso último gracias a la derrota en el Pizjuán de la Real Sociedad, que se mide al Getafe en el epílogo de la Liga. Ese duelo en Anoeta hace que el Zaragoza se salve siempre en caso de triunfo.

El barco zaragocista, al borde del naufragio en el inicio de curso y con tantos momentos de zozobra por culpa de ese caos permanente que es Agapito, divisa tierra después de toneladas de sufrimiento y con el incalculable valor del apoyo irreductible de la grada. Ese barco comandado por Aguirre y con un vestuario lleno de entrega y compromiso, aunque falto de calidad y de pegada en ataque, ve la salvación en 90 minutos ante un rival que ya no tiene nada en el envite, salvo que los maletines le hagan aumentar la motivación. En el Ciudad de Valencia, el Zaragoza, a buen seguro arropado por un buen número de aficionados --algo a lo que debe contribuir el club--, tiene la ocasión de evitar un desastre mayúsculo, regatear a un precipicio al que se asomó con las derrotas ante Osasuna y la Real Sociedad. Ayer, sin sacar la cabeza del pozo, agarró de nuevo la esperanza, vio tierra. Y a la continuidad en la elite solo le queda abrocharla contra el Levante, al que hay que ganar.

Ayer se salvaron el Levante, tras empatar con el Valencia en un duelo abierto, el Málaga y el Sporting, pero la última jornada deja a Mallorca, Osasuna y Real Sociedad, los tres con 44, con opciones de descender. Pero el Zaragoza solo tiene que pensar en vencer y firmar 45 puntos. A esa cifra no llegarán el Getafe o la Real. Si empata porque el Levante decide que la vida le va en el partido, el Zaragoza tendrá que mirar a Riazor, donde el Deportivo recibe a un Valencia ya tercero, o a Anoeta. Si caen los gallegos o los madrileños, o ambos, ya que el triple empate a 43 puntos perjudica a los de Lotina, al Zaragoza le vale con empatar. Pero mejor no mirar eso, hay que ganar en Valencia y pisar tierra firme.

FUENTE: S.Valero (EL PERIODICO DE ARAGON) y Mario Ornat (Diario AS)


Publicado por MartinHernandez @ 9:55  | Real Zaragoza
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