lunes, 12 de septiembre de 2011

El Zaragoza se agarra a su portero para sumar un empate demasiado vacío de fútbol en Vallecas.

El Real Zaragoza no se fue de vacío de Vallecas porque cada vez parece más claro que a Roberto le rodea un halo de superhéroe cuando se enfunda la elástica con el escudo del león. El inicio de la temporada está ratificando que al meta le sienta bien, de maravilla, ser zaragocista, ya que se convierte en una fortaleza casi inexpugnable. No para el Madrid, que tantas veces llegó a su marco, pero sí para un Rayo limitado y escaso de gol, pero con más fútbol que el Zaragoza, que hizo lo justo, o quizá menos, sobre el irregular césped del campo vallecano y que se encontró con un punto que le permite abandonar el puesto de colista y que sabe muy bien cuando los méritos para la derrota fueron mayores que los realizados para empatar. De ganar, claro, ni hablamos.

El Zaragoza, por triste que parezca, no fue al terreno de un recién ascendido con la idea de sumar los tres puntos. Y no lo hizo. Hubiera sido casi un milagro visto el fútbol que ofreció. Una primera parte digna del museo de los horrores y una versión algo mejorada en la segunda --peor era difícil-- dan para muy poco, solo para que el zaragocismo tenga claro que a este equipo, tan cambiado en un verano de revolución en la plantilla, le queda camino por recorrer para ser el bloque que desea Aguirre y que logró construir el curso pasado.

Este Zaragoza anda aún en pañales, sobre todo en ataque, y el fuego real de la Liga ya ha llegado. Que en Vallecas debutaran hasta cinco jugadores --Mateos, Micael, Luis García y Hélder, titulares, y Juan Carlos, desde el banquillo-- es el mejor ejemplo de que al bloque aún le resta mucho para hacerse como tal. Pero por lo menos sumó un punto. Un punto de Roberto, que paró un penalti a Javi Fuego y que hizo dos paradas tremendas para que el Rayo se quedara sin marcar.

El Zaragoza estuvo defensivamente correcto, irregular por el ala de Efraín Juárez y con fallos solo puntuales ante un enemigo donde la artillería la encabezaron hasta la recta final del partido Michu y Piti, combativos y voluntariosos, sí, pero no es precisamente el conjunto rayista el equipo con más poder atacante de la Liga. Y menos si deja a Tamudo o a Delibasic en el banquillo.

Con todo, y de la mano de Movilla y de Trashorras, el equipo local se apropió del balón ante un Zaragoza donde Aguirre apostó por Meira como pivote y con Ponzio y Micael por delante. Y lo cierto es que con esos mimbres la medular y el esférico fueron rayistas, sobre todo porque Micael ni se enteró del partido. Mucho tendrá que mejorar el luso para llevar bien la batuta de este equipo. Arriba, Aguirre sacrificó de salida a Barrera y situó a Luis García, Hélder y Lafita, mucho arsenal en teoría, escaso engranaje y poca capacidad de llegada en la realidad. Tanto Postiga como Luis García no vivieron un debut feliz. Pasaron por Vallecas de puntillas.

Michu, en un córner, y Movilla, en un remate que tocó lo justo Roberto para enviar al larguero, dieron los primeros avisos en una salida donde el Rayo fue mejor y el Zaragoza parecía un extraterrestre sobre Vallecas. Sin embargo, el empujón local duró solo 20 minutos y el partido se equilibró después entre la vulgaridad y el bostezo, solo rotos por un penalti de Juárez a Michu que pareció y que la camiseta del jugador del Rayo demostró que fue.

CAMBIO TÁCTICOS Aguirre retocó su pizarra y adelantó a Micael a la mediapunta. Si no es un generador, quizá pueda ser decisivo en el último pase, debió de pensar el Vasco. El cambio no funcionó por ahí, pero Meira y Ponzio formaron un doble pivote más solvente y la primera parte acabó con el Zaragoza a verlas venir sin crear peligro y con el Rayo claramente incapaz de generarlo.

La segunda mantuvo las constantes. Barrera y, sobre todo, Juan Carlos dieron un poco más de profundidad al Zaragoza, donde Meira creció y estuvo a punto de firmar la jugada del partido, que Barrera no supo aprovechar. Con todo, el peaje físico y la apuesta cada vez más ofensiva del Rayo, con las salidas de Lass, Tamudo y Delibasic, pudieron dejar la victoria en el pequeño Vallecas. Sin embargo, apareció Roberto. Detuvo un penalti e hizo un paradón a Delibasic, al que se le anuló un gol por falta a Da Silva. Suficiente para sumar un punto. El portero es mucho en este Zaragoza, pero será de agradecer que el equipo le acompañe y sea más de lo poco que mostró en Vallecas.

FUENTE: Santiago Valero (EL PERIODICO DE ARAGON)


Publicado por MartinHernandez @ 16:00  | Real Zaragoza
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