
El Real Zaragoza se fue de vacío del Benito Villamarín en un partido loco en el que dejó claro que necesita aplicarse mucho más en el trabajo de contención. El equipo de Aguirre mereció premio por una apuesta valiente y lo rozó en un partido loco, pero el inicio de la primera parte y el de la segunda fue una losa que el Betis cavó sobre la defensa zaragocista. El equipo bético puso todo el acierto y el Zaragoza tuvo mucho más el control del choque y puso el orgullo hasta el final, pero el premio de la victoria se quedó en Heliópolis, donde se sufrió lo indecible para celebrar el liderato por todo lo alto tras cuatro victorias en cuatro encuentros. La de ayer no fue justa, pero vale igual.
Javier Aguirre cumplió lo previsto y dispuso un once lleno de peloteros y que salió a por el partido, con Barrera en la izquierda y con Abraham cumpliendo las funciones de lateral para defender y ayudando en la medular a la hora de construir. Y con ese ideario salió mejor el Zaragoza, pero pronto fue severamente castigado. El Betis encontró una autopista por el ala zurda del equipo aragonés y Chica aprovechó la desatención de Abraham para enviar un centro que Santa Cruz mandó a la red gracias también al despiste de Mateos, que se dejó robar la cartera por el delantero paraguayo. Santa Cruz fue la otra diferencia del encuentro.
El varapalo aturdió al conjunto aragonés, que aún no había levantado la mirada y se encontró con otro mamporro. Jonathan Pereira retó a Abraham y salió vencedor, porque el lateral le derribó para completar un inicio de partido negro para él. Mateu Lahoz, desigual en su actuación toda la noche, no lo dudó y Salva Sevilla puso el partido muy difícil para un Zaragoza atrevido en su apuesta, que no merecía ese castigo a los 12 minutos, pero que tenía ya una losa muy difícil de levantar. Sería imposible.
Aun así, el Betis no tenía el control, ya que el balón volvió a ser zaragocista. Lafita y Ruben Micael tiraron del equipo en ataque y Ponzio empezó a tapar esa zona por delante de los centrales. El equipo aragonés llegaba bien hasta el área de Casto, pero le faltaba pegada, tarea en la que Postiga solo despertó al final. Ayer no se le vio apenas en la primera parte. Una buena jugada de Lafita continuada por Barrera fue el preludio del gol. Casto falló ante Lafita y Juárez se encontró con un balón que envió a la red mientras todos los jugadores béticos protestaban. El gol, válido y valioso, metió al Zaragoza en el partido. Y lo metió con todas las de la ley.
Aguirre imaginó que el guión iba a continuar en la segunda parte, que el Zaragoza, metido otra vez en el partido, iba a tener sus opciones. Metió más madera arriba con Juan Carlos y el equipo se volvió a encontrar con dos bofetadas seguidas. Un centro de Juanma dio en la mano de Da Silva, Mateu no quiso pitarlo, pero el asistente, sí. Y el árbitro le hizo caso para que Beñat pusiera más diferencia en el marcador. Santa Cruz, sin oposición por los centrales tras jugada de Chica por la autopista izquierda zaragocista, volvió a golpear dos minutos después y el partido parecía imposible por culpa del acierto bético y de una defensa que fue una condena para el conjunto aragonés.
Ni con ese golpe terminó de caer el equipo de Aguirre, que siguió con la posesión de balón y que se fue a por Casto con mucha fe. El Vasco mandó un mensaje de retirada de bandera al quitar a Micael y situar a Zuculini, pero el Betis permitió que el empuje zaragocista le volviera a meter en el encuentro. La clara expulsión de Casto, el mal nivel de Goitia y la respuesta en ataque del Zaragoza contra un rival en inferioridad trajeron la reacción zaragocista. Postiga apareció y sobre todo lo hizo Juan Carlos, excepcional, ya que se comió a Chica y anotó dos goles. El Betis pidió la hora y el Zaragoza redobló esfuerzos, pero fue insuficiente. La condena había llegado antes y fue por la defensa.
FUENTE: Santiago Valero (EL PERIODICO DE ARAGON)